El cooperativismo: palanca vital de la inclusión social
Por Nicolás Mateo


Aunque las cooperativas en su accionar filosófico existen de manera informal desde tiempos muy remotos, ya que En República Dominicana subsistieron elementos pre-cooperativos de relaciones agrarias como el CONVITE (juntas de trabajadores para resolver colectivamente las necesidades de construcción de vivienda, siembras, preparación de terrenos etc.).


También los trabajadores ferrocarrileros que construyeron el ferrocarril en Sánchez, La vega, y Santiago, formaron uniones ( especie de cooperativas de ahorros y crédito) para administrar de manera conjunta sus ingresos y mitigar sus necesidades por medio de la ayuda mutua y la solidaridad . Es decir del 1900 al 1940 se dieron modalidades de instituciones sin fines de lucros.


Pero el movimiento cooperativista, tal y como se conoce hoy en día, remonta sus orígenes al año 1946, cuando la dictadura de Rafael Leónidas Trujillo Molina estaba en su mayor esplendor.


Este tipo de empresa de economía solidaria prendió rápidamente en la conciencia de la gente y gana terreno en la sociedad dominicana, que, con el auspicio de la Iglesia Católica, vio crecer cooperativas casi en todas las comunidades donde el catolicismo tenía presencia. Hasta mediado de la década del 50, transitó por senderos de rápido crecimiento, llegando a constituirse en la esperanza de amplios sectores populares que buscaban formulas para combatir las desigualdades sociales.


El cooperativismo dominicano se vio impulsado por la vasta experiencia en esta materia acumulada en otros países, sobre todo en Canadá, por la orden sacerdotal de los Scarboros, quienes confiaron al Padre Pablo Steele la importante tarea de organizar cooperativas por todos los rincones de la geografía nacional.


El Padre Pablo, sacerdote inquieto y ferviente investigador, fue un vigoroso líder y una figura fundamental para el desarrollo del movimiento cooperativo, pero a menudo emitía juicios que desagradaban a figuras importantes del régimen Trujillista.


Ante un pronunciamiento del Sacerdote referente a que el cooperativismo estaba llamado a romper con el estatismo en la sociedad, cuya expresión debió tomarse como un postulado filosófico del movimiento, los organismos de represión del Estado respondieron con la deportación del religioso a su país de origen, Canadá.


A partir de ese momento el cooperativismo empieza un proceso de crisis que se agudiza con el tiempo, y que se extenderá hasta el 1963, año en el que se crea la ley que da origen al Instituto Dominicano de Crédito Cooperativo (IDECOOP). Más adelante, en 1964 se crea la ley 127 como estamento jurídico del cooperativismo dominicano, que al igual que en muchas naciones de América Latina, había nacido espontáneamente y sin ningún tipo de amparo legal.


A pesar de la aprobación, por parte del Congreso Nacional, de una ley que regulaba al sector, el cooperativismo dominicano se mantuvo con cierto nivel de inercia durante varios años, hasta el 1983, fecha en que, con el auspicio de la Universidad de Ohio, la Agencia Internacional Para el Desarrollo Internacional de Los Estados Unidos (AID), y el Banco Central de la República Dominicana, comienza a gestarse una nueva era para el cooperativismo de ahorro y crédito en el país.


Con la realización de minuciosas investigaciones de la realidad social en el área rural de la República Dominicana, las cuales tenían el propósito de conocer la capacidad de ahorro y las necesidades de financiamiento de amplias zonas del campo, el Programa de Movilización de Ahorro Rurales y el Programa de Servicios Financieros Rurales, contribuyeron significativamente a forjar una nueva era en la administración y control financiero de las cooperativas de ahorro y crédito de la República Dominicana.

La realidad actual del cooperativismo

El presidente de la Cooperativa Nacional de Maestros (COONAMA), fundada el 6 de marzo de 1971, profesor Valentín Medrano, destaca la importancia alcanzadas por este tipo de entidades para la economía dominicana, ya que mueven al año más de 40 mil millones de pesos y se han convertido en aliadas fundamentales de la mejoría de la calidad de vida de sus asociados.


Medrano reveló que en Republica Dominicana existen 419 cooperativas , que aglutinan a mas de 682,576 mil socios directos y poseen activos por más de 22 mil millones de pesos, movilizando este año 40 mil millones, lo que representa el 8% del producto interno bruto (PIB), lo que sin duda les coloca como uno de los sectores de la pequeña empresa de mayor importancia para la economía del país.


Destacó que las cooperativas se ubican en multiplicidad de actividades, según su tipo, como de ahorros y crédito, agropecuario, consumo, producción y trabajo, pesqueras, servicios múltiples, vivienda y seguros entre otros.
Indicó que de mejor nivel de desarrollo son las de ahorros y crédito y servicios múltiples, ya que han mantenido un consistente ritmo de crecimiento, como la COOPNAMA, la cual en sus 37 años de existencia tiene una matricula de 92 mil asociados(as), con un patrimonio de mas de 5 mil millones de pesos, y oficinas en 13 puntos del país.


Conferencia ACI-Américas


Con la presencia de más de 400 delegados de 23 países de América, incluyendo Canadá y Estados Unidos, y alrededor de 300 miembros del movimiento cooperativista nacional se llevó a cabo en el país la semana pasada la XV Conferencia Regional de la Alianza Cooperativa Internacional (ACI-Américas).

Este encuentro, en el que además participó una delegación de la Unión Europea, tuvo como objetivo fundamental debatir sobre el alcance de los conceptos cohesión e inclusión social desde la perspectiva del cooperativismo, como una forma de contribuir en la construcción de una sociedad en equilibrio.


El acto inaugural fue encabezado por el presidente de ACI-Américas, Carlos Palacino, y su director ejecutivo, Manuel Mariño. En la mesa de honor estuvieron también el presidente-administrador del Instituto Dominicano de Crédito Cooperativo, licenciado Pedro Corporán, el presidente de la Cooperativa Nacional de Maestros, profesor Valentín Medrano, así como su vicepresidente, Julito Furcal El disertante principal del encuentro fue el vicepresidente de la República, doctor Rafael Alburquerque, quien dictó una conferencia magistral titulada: Cohesión e inclusión social.


Otras dos conferencias magistrales que se ofrecieron fueron: Un mundo en equilibrio, posibilidad o utopía, a cargo del rector magnifico de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), licenciado Roberto Reyna; y Cambios en la cultura cooperativa para enfrentar nuevos desafíos, cuya disertante fue Marcelo Arnold, antropólogo social y máster en modernización social de la universidad de Chile.


Durante su ponencia, el vicepresidente de la República, doctor Rafael Alburquerque, consideró que las cooperativas no pueden ser reguladas como entidades bancarias, sino que deben ser mantenidas como fueron organizadas desde un principio, valorizando su carácter social.


El vice mandatario manifestó que por el contrario, las cooperativas deben tener mayor poder de autonomía, a fin de que logren un óptimo nivel de desarrollo para que sigan cumpliendo el rol social que asumieron desde sus orígenes, a favor de los sectores más deprimidos de la sociedad.


Se mostró partidario de que estas entidades no estén sujetas a reglamentaciones y supervisiones propias de entidades bancarias de carácter pecuniarios, ya que no son un negocio per se, sino entidades solidarias y sociales que han aportado mucho a los países en vía de desarrollo y a la calidad de vida de sus asociados.